¡Ahora sus articulaciones estarán sanas!

Nuestras articulaciones están en constante movimiento y sufren de manera importante el paso del tiempo. Al llegar a cierta edad, comenzamos a sentir ciertos tipos de dolor y rigidez en las mismas. Sin embargo, si sabemos cómo cuidarlas podremos evitar, en gran medida, su deterioro.

Qué son las articulaciones
Seguramente pocas personas sabrían decir qué son exactamente las articulaciones. Las articulaciones son la unión entre dos elementos que hacen posible el movimiento de ambos. Pueden unir dos o más huesos, un tejido óseo y un hueso o un cartílago.

Según su composición podemos diferenciarlas en:

Fibrosas: tienen movilidad muy reducida y están formadas por un tejido fibroso bastante rígido. Podemos poner como ejemplo las uniones o suturas de los principales huesos del cráneo.
Cartilaginosas: tampoco tienen demasiada movilidad y el elemento que conecta es un cartílago. Están presentes en la unión de las vértebras.
Sinoviales: estas son las más conocidas. Constan de una cavidad llamada cápsula articular que les aporta mucha movilidad. Además poseen un líquido sinovial que lubrica la articulación para evitar que se produzca rozamiento. Como ejemplo citaremos la rodilla.

Cualquiera de ellas puede presentar diferentes trastornos. Entre los más habituales se encuentra la artritis en la que se produce inflamación en las articulaciones y la artrosis que tienen que ver con el desgaste de los cartílagos.


Es importante entender que nuestras articulaciones se pueden resentir debido al peso que soportan y a la fuerza que imprimen nuestros movimientos. Por ejemplo, cuando caminamos, nuestra cadera, rodilla o tobillo tienen que soportar el peso de nuestro cuerpo en cada apoyo o paso. Eso se complica si los movimientos son bruscos o con diferentes velocidades, ya que estos obligan a las articulaciones a soportar cargas muy importantes. Todo eso, aunque nuestras articulaciones estén sanas, supone una gran tensión para las mismas y para los cartílagos que, con el paso de los años, podrían pasarnos factura.

El sedentarismo enferma las articulaciones
Uno de los principales aliados de la salud de nuestras articulaciones es el movimiento. Vivimos en una sociedad que es cada vez más sedentaria. La comodidad nos empuja a vivir con un mando en la mano que lo haga todo por nosotros. El sofá nos reclama a gritos cada vez que llegamos cansados a casa. Sin embargo, nuestro cuerpo está diseñado para estar en movimiento. Esto equivale a un proverbio chino que dice «si una puerta no se abre, chirría».

Por este motivo, es aconsejable realizar ejercicio físico cada día ya que esto evitará cualquier degeneración articular. El ejercicio que hagamos, deberá se el adecuado para la edad y la condición física de cada persona. No se trata de levantar muchos kilos de peso o de hacer extenuantes carreras de fondo. Simplemente, podemos acostumbrarnos a utilizar escaleras en lugar de ascensor y a usar menos el coche y caminar más a menudo.

Además de esto, podemos elegir entre diferentes actividades muy recomendables. El taichi, la natación, el senderismo y el yoga, entre otros, son fabulosas maneras de hacer ejercicio que no dañan nuestras articulaciones. Lo más importante es practicarlo a menudo.